saber perder

¿Hay que dejar ganar a un niño?

¿Hay que dejar ganar a un niño?

Es un dilema que se nos plantea que muchas veces no sabemos resolverlo y ante la duda, siempre dejamos ganar. ¿Estamos haciendo lo correcto?

Pues aquí hay tantas opiniones como personas. Lógicamente cada opinión tiene sus ventajas e inconvenientes.

Si siempre les dejamos ganar siempre pensarán que la vida es de color de rosa. Todo es fácil y no cuesta nada. ¿Es así la vida? Para unos pocos sí será así, pero para la gran mayoría no. Será una vida en la que toque esforzarse por tratar de mejorar para conseguir los objetivos que nos hemos marcado.

Si mejoro podré ganar

“Si mejoro podré ganar”. Esa es una de las conclusiones que le pueden quedar al niño después de jugar si no ha ganado todas las veces. Creemos que perder siempre no es bueno, puesto que puede provocar frustración y desmotivar hacia el juguete, hacia el juego o hacia el hacerlo con personas de más edad que él.

Por eso lo que aconsejamos que cuando se juegue con un niño unas veces dejar ganar, pero otras no. Así de paso podremos enseñarle a saber perder y a saber ganar.

Saber perder

No hay nada peor para el niño que perder sin saber perder. Sin aceptar la derrota o poniendo escusas a la misma culpando a terceros de sus fracaso. Saber perder hará que el niño tengas más probabilidades de valorar el haber disfrutado del juego,que felicite al otro y además trate de aprender de sus errores para no repetirlos.

La derrota socializa

Aunque suene fuerte, o absurdo: “la derrota socializa”. Y ¿por qué?. Sencillo: ¿a ti te gusta jugar con alguien que no sabe perder? Pues al resto de niños tampoco le gustará jugar con alguien que sabe perder y buscarán a alguien que sí sabe hacerlo como su compañero de juegos.

En definitiva, perder a veces, es positivo, porque:

  • Supondrá una oportunidad de mejorar.
  • Hará que el niño valore el juego o el juguete como un objeto de entretenimiento, no como un objeto para ganar a algo.
  • Socializará, logrará tener más compañeros de juegos.

Saber ganar

Y si es importante saber perder, saber ganar también lo es. En la derrota educamos a saber perder. En la victoria educamos a saber ganar. Obviamente cuando el niño gana tiene derecho a celebrarlo, pero sin regocijarse en la derrota del otro. Debe valorar que sin el otro él no hubiera podido ganar y que si las victorias se alternan el juego será mucho más motivador. Al igual que en el caso anterior, si no se sabe ganar celebrando la victoria como una humillación al perdedor genera problemas de socialización para el niño ya que nadie querrá jugar con él.

Saber ganar será positivo porque:

  • Será una ocasión de alegría.
  • Disfrutará más del juego, valorará la victoria en su justa medida.
  • Socializará, logrará tener más compañeros de juegos.

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