Ser niños de nuevo

Cómo jugar con nuestros hijos

En este artículo os daremos unas orientaciones para jugar con niños. A veces se convierte en un desafío en el que es imposible avanzar. En la mente de los niños viven, además de su realidad cotidiana, un infinidad de personajes y hechos fantasiosos fruto de su creación o de lo que ven en cuentos, películas, etc. Además, no solo eso, sino que ellos tienen las ideas muy claras al respecto de cómo divertirse, y quizás, tú no estés en la onda.

Todo esto está muy bien, pero ¿cómo lo hacemos?

No queda otra que volver a meternos en su mundo de fantasía. Hay que empatizar con el niño. Debemos acordarnos de cuando éramos niños, y hacer lo mismo. Tenemos que ser niños si queremos jugar con un niño. Solo así podremos llegar a conocer y disfrutar del maravilloso mundo fantástico que construye nuestro hijo.

Será entre dos y seis años cuando sea más difícil jugar con ellos. Toda su vida, todo su ocio gira en torno a jugar y a ese mundo que ha construido. Con el juego aprende y se desarrolla. Mezcla juguetes que a nosotros ni se os hubiera ocurrido utilizar en un mismo juego. Su lógica no la entenderemos si no pasamos a su nivel.

¿Y ahora a qué jugamos?

El juego en concreto dará lo mismo. Lo más seguro es que nosotros no tengamos que pensar en nada. El niño ya sabrá perfectamente a qué jugar y el propondrá. Es ahí cuando nosotros tenemos la opción de ser meros observador o ser participantes en el juego. Es de esta segunda manera cuando lograremos comprender el juego y participar con el niño en su juego. Ya lo hemos dicho antes, hay que ir a su nivel, participar con él y entenderemos el juego.

Ser niños de nuevo.

Tocará tomar café invisible sobre un piano en un diminuto taburete  en el que tus acompañantes son un conejo de peluche, Woody -el vaquero de Toy Story-, una mascota de las princesas de Disney y una Monster High. Un cóctel explosivo. Habrá que degustar café, coger galletas invisibles y repetir. ¡Cómo no vamos a repetir con lo bueno que está!

¿Qué podemos hacer nosotros para mejorar el desarrollo del niño?

Nunca debemos intentar dirigir el juego, así potenciaremos la imaginación del niño. Nosotros somos “unos mandaos” que estamos allí igual que el conejito de peluche. Ellos decidirán qué tienes que hacer tú. Esto no quiere decir que no puedas facilitar las cosas, resolver dudas o aportar ideas nuevas siempre sin imponerlas ni interrumpir las propias del niño. Y siempre dentro de su realidad, su mundo fantástico.

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